Me encanta salir a comer fuera de casa. Para mí es una excelente forma de relajarme, cambiar de aire y probar nuevos sabores. Sin embargo, desde que dejé los lácteos y sus derivados, la elección de un restaurante dejó de ser sencilla (partiendo de la base que no me interesa comer sólo ensalada). En este sentido una apuesta segura es ir a un local vegano, que fue exactamente lo que hice la semana pasada cuando estuve en Santiago. ¿Mi destino? El Vegan Bunker del Barrio Italia. Acá te cuento qué me pareció.
